Del realismo sin renuncia al pragmatismo de los acuerdos:

Prioridades de la agenda de Políticas Públicas para el Chile de hoy.1

Por Sylvia Eyzaguirre.

       ¿Cuáles deberían ser las principales prioridades de la agenda de políticas pública del Chile de hoy? A continuación, planteo algunas ideas.

1. Crecimiento económico.

       Sin crecimiento económico es muy difícil avanzar en bienestar social. Todos los países que hoy gozan de bienestar social, lo han logrado con crecimiento económico. Hay distintos modelos para alcanzar este objetivo, pero todos ellos tienen una economía competitiva: Suecia, Noruega, Alemania, Japón, Australia, Canadá, Nueva Zelandia, entre otros. Los principales desafíos que enfrenta Chile en este plano son:

i.) Hacer más competitiva nuestra economía. Nuestro país tiene que ser atractivo para atraer inversión extranjera.

ii.) En productividad, hay que plantearse cómo diversificar nuestra matriz productiva, que se concentra excesivamente en la minería, y cómo agregar valor a nuestras materias primas.

iii.) Un Premio Nobel de Economía decía que para los países que se encuentran en el nivel de desarrollo de Chile la inversión en infraestructura es clave. Debemos invertir más en infraestructura; los caminos y puertos son fundamentales.

iv.) La energía también es otro factor clave para la producción. En el gobierno de Bachelet se avanzó en diversificar la matriz energética, incluyendo las energías renovables. No obstante, todavía nos falta seguir avanzando, introduciendo políticas públicas que impacten el consumo.

v.) Se avecinan grandes cambios en el campo laboral con la robótica y la inteligencia artificial. Los expertos estiman que en diez o quince años cerca del 50 % de los trabajos que hoy conocemos serán realizados por máquinas. Esto es un tremendo desafío para el cual necesitamos prepararnos.

vi.) Debemos aumentar nuestra inversión en investigación e innovación para no quedarnos atrás en esta cuarta revolución. Hoy invertimos 0,5% del PIB, el promedio en los países de la OCDE es del orden de 2% y en países como Corea es cercano al 5%.

vii.) En educación, tenemos un problema de pertinencia. No estamos enseñando las habilidades que nuestros estudiantes deben desarrollar. Tenemos un modelo educativo del siglo XIX, tanto en la educación parvularia, como escolar y superior. Necesitamos un cambio en las mallas de estudio, que a su vez implica un cambio en la forma de enseñar. Por ejemplo, ya no basta con que nuestras futuras generaciones sean alfabetos en castellano, necesitamos que las futuras generaciones sean también alfabetos digitales, sepan pensamiento computacional y sean competentes en inglés. En la educación superior se debe avanzar, como ya lo está haciendo Europa hace más de 18 años, hacia un sistema más flexible, menos profesionalizante, carreras más cortas y más pertinentes al campo laboral.

2. Avanzar en Bienestar social

       El crecimiento económico sólo tiene sentido si se traduce en un mayor bienestar de la población. No es posible que con el nivel de desarrollo que tiene Chile todavía tengamos un millón de personas viviendo en extrema pobreza y cerca del 12% de la población bajo la línea de la pobreza.

       Dado nuestro nivel de desarrollo y las urgencias que aún como país enfrentamos, es fundamental que nuestras políticas de desarrollo social sean efectivas y bien focalizadas. Esto implica:

       En primer lugar, invertir más en quienes tienen menos. Parece muy obvio, pero no lo hemos estado haciendo. Una prioridad es erradicar la pobreza normal y extrema, asegurando condiciones de vida digna a todas las personas que viven en nuestro país. El Ministerio de Desarrollo Social evaluó las distintas políticas públicas y la gran mayoría de ellas no tiene impacto. Es fundamental que las políticas que no tienen impacto se modifiquen o se terminen.

       En segundo lugar, invertir en nuestros niños, que es la población más vulnerable del país. Según la CASEN 2015, el 11,7 % de los chilenos vive bajo la línea de la pobreza. Cuando miramos quienes son, advertimos que mientras 6% de los adultos mayores se encuentran bajo la línea de la pobreza, 18% de los niños se encuentran en esta condición. La primera infancia es una etapa clave en el desarrollo integral de una persona y la pobreza es el principal factor de estrés que afecta el sano desarrollo de los niños y que termina aniquilando sus oportunidades futuras. Invertir en nuestros niños no significa sólo preocuparse por los niños del SENAME. Significa también preocuparse por las condiciones de vida de madres que están en condición de pobreza. Hoy la política social invierte más recursos en familias sin hijos que con hijos: eso no puede ser. En esta línea es fundamental avanzar en:

i.) Un programa de ayuda a las mujeres embarazadas o con niños pequeños que se encuentran bajo la línea de la pobreza o que se encuentran en niveles precarios de existencia.

ii.) Acceso universal a la educación parvularia y mejorar su calidad.

iii.) Asegurar una educación escolar de calidad, que entregue efectivamente igualdad de oportunidades, especialmente la educación pública que es donde se forman los niños y jóvenes más pobres, y siendo pertinente que los estudiantes logren los objetivos de aprendizajes.

iv.) Reformar la educación técnico-profesional para que efectivamente nuestros jóvenes salgan con herramientas que les permitan insertarse de forma efectiva en el mundo laboral o continuar sus estudios.

v.) Atender con programas especializados a los más de 77 mil jóvenes que se encuentran fuera del sistema escolar y que hoy el Estado tiene prácticamente abandonados.

vi.) Barrios más seguros y amigables para la población más vulnerable.

vii.) Avanzar en la lucha contra la droga y el narcotráfico.

       En tercer término, necesitamos un mejor sistema de seguro social, que entregue seguridad a nuestra ciudadanía y especialmente a nuestra clase media. Esto significa:

i.) Un nuevo sistema de salud, que asegure a todos los chilenos una atención oportuna. Chile tiene uno de los índices de esperanza de vida más altos del planeta y una mortandad infantil tan baja como los países más desarrollados. Pero también tenemos grandes déficits en todo lo que son las cirugías, cáncer y enfermedades mentales. Acá se debe avanzar hacia un plan único de salud con múltiples seguros y reformar el sistema de hospitales y consultorios de salud públicos.

ii.) Perfeccionar el sistema de pensiones. Necesitamos hacer ajustes a nuestro esquema previsional para mejorar las pensiones en un escenario donde cada día las personas viven más años.

       Por último, debemos repensar nuestro sistema redistributivo. En los países europeos, especialmente los nórdicos, la diferencia entre ricos y pobres antes de impuestos y transferencias del Estado es similar a la de Chile, pero luego de los impuestos y las transferencias disminuye a casi la mitad. En Chile eso no ocurre. Lo que más permite disminuir la desigualdad son las transferencias monetarias junto con los impuestos. Sería importante revisar nuestro sistema de impuestos y sobre todo cómo estamos gastando los recursos públicos para disminuir la inequidad.

3. Modernización del Estado.

       Modernizar el Estado significa rediseñarlo para que este pueda cumplir de mejor forma su propósito. Necesitamos un mejor Estado, más eficiente, que sea capaz de intervenir de forma oportuna y eficaz. Ello implica repensar su actual estructura:

i.) Nuestro régimen presidencial, con un poder ejecutivo de 24 ministerios, debe considerar dar flexibilidad para que los gobiernos puedan juntar o separar ministerios.

ii.) Respecto al poder legislativo, considerar cuánto poder le entregamos al parlamento, el número de parlamentarios, entre otros.

iii.) En descentralización, ver cuántas regiones necesitamos, qué poderes le entregamos a las regiones y cómo este diseño debe ser armónico para que no haya duplicidad de funciones o baches.

       Algunos creen que no se puede avanzar en este tema sin antes zanjar qué tipo de Estado deseamos: uno subsidiario o uno de bienestar. Creo que esta aproximación es equivocada, ya que este asunto debe zanjarse de forma democrática, en las urnas. Con todo, independientemente del tipo de Estado que tengamos, necesitamos que funcione de forma óptima y en eso es fundamental su modernización.

4. ¿Es posible un acuerdo programático de mediano-largo plazo en torno a ellas?

       Lo veo difícil. No porque no haya relativo consenso en cuáles son las principales prioridades para el país, sino porque no hay acuerdo en cuál es el modelo que queremos para avanzar en estas prioridades.

       El modelo de la Concertación, que fue tremendamente virtuoso y que llevó a Chile al nivel de desarrollo que tiene hoy y que es incomparablemente superior a como estaba a fines de los años 80, está siendo cuestionado no sólo por el Frente Amplio o por el Partido Comunista, sino que por los mismos partidos políticos que gobernaron en ese entonces. Hoy día el debate está en el modelo de desarrollo que queremos para el país.

       La centro-derecha ha adoptado el modelo económico de la Concertación, que se caracteriza por la alianza público-privada. Es más, el gobierno de Piñera está buscando perfeccionar aún más este modelo, corrigiendo las imperfecciones del mercado, para que este sea más competitivo, y también está corrigiendo el Estado para que sea más transparente y efectivo, pero además extendiendo la presencia de este en áreas claves, como es la educación, por ejemplo.

       El Frente Amplio, por otra parte, busca cambiar el modelo económico por uno donde el Estado tenga un rol protagónico en la matriz productiva a través de, por ejemplo, la nacionalización del cobre y el litio. Un Estado que provee directamente los servicios que presta, como en el caso de la salud, educación, pensiones o construcción, requiriendo al mundo privado sólo ahí donde al Estado no le interesaría estar.

       ¿Dónde están la DC, el PPD, el PR y el PS? Al parecer bastante divididos. Hay una fracción de ellos que reniega del modelo económico de la Concertación y que simpatiza con las propuestas del Frente Amplio. Otro grupo cree que el modelo de la Concertación es el correcto, aun cuando requiera de ajustes. ¿Cómo se equilibrarán las fuerzas al interior de la Ex – Nueva Mayoría? Es muy prematuro para saberlo, pero temo que, si no se retoma la tercera vía, la social – democracia, difícilmente se puede pensar en un acuerdo con la centro – izquierda. Tal vez ahí está el rol que debe tener quienes quieran construir el centro político: crear un espacio de diálogo y dotarlo de contenido para arrastrar hacia al centro al actual gobierno, así como arrastrar al centro a la centro – izquierda que se encuentra desorientada.

5. Cuáles serían sus pilares?

       Es Difícil habar de pilares de un acuerdo, si las posibilidades de armar dichos acuerdos son escasas. Pero, en un escenario optimista donde un acuerdo programático de mediano plazo pudiera tener lugar, los pilares de ese acuerdo deberían ser:

       Primero, mantener las alianzas público-privadas. Resulta fundamental para la economía y para las diversas áreas de servicios del país como la educación, la salud, la energía o el transporte la alianza virtuosa entre el Estado y el Mercado. Para ello, es fundamental fortalecer a la sociedad civil.

       Segundo, para mantener esta alianza resulta fundamental recuperar la confianza en el sector privado. Ello exige perfeccionar el funcionamiento del mercado inyectándole más competencia. A su vez, necesitamos fortalecer al Estado lo que debe ir de la mano con avanzar en meritocracia, transparencia, objetividad, y establecer sanciones ejemplares ante quienes incumplen estos compromisos.

       En tercer lugar, necesitamos reformas graduales, que puedan monitorearse en el tiempo y así hacer ajustes de forma oportuna.

       Por último, pero no menos importante, hay que mejorar el clima político. La política como actividad está desprestigiada y ellos se refleja en sus bajísimos niveles de confianza. Creo que el principal daño causado a la política proviene de los mismos políticos. Los constantes conflictos y descalificaciones entre oposición y gobierno terminan perjudicando a la clase política en su conjunto. Si la derecha y la izquierda no logran encontrar una forma de convivencia sana, con sus legítimas diferencias, los que saldrán trasquilados serán ellos mismos.

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1. Ponencia presentada en el seminario: “Del realismo sin renuncia al pragmatismo de los acuerdos.” Evento inaugural del Centro de Estudios Democracia y Progreso, celebrado el jueves 5 de Julio del 2018 en Providencia, Santiago de Chile.

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