Marta Canto C.
Administrador Público
Licenciada en Ciencias Políticas y Administrativas
Un antiguo proverbio chino afirma que, cuando se apunta la luna el tonto se queda mirando el dedo. Eso nos puede pasar si reducimos las demandas de la ciudadanía y la renovación de la política, a meros gestos y a un par de frases clichés.
Como muchos, escuchamos un lenguaje descalificador y agresivo. Asistimos hoy en día a las definiciones en blanco y negro, y las maneras que tenemos para relacionarnos son poco constructivas. Frente a ello, creo que es importante renovar con más profundidad la mirada en la política más allá de meras pinceladas superficiales.
Chile cambió. Y así como se relata en la composición “Todo cambia” del músico chileno Julio Numhauser, Chile requiere de nuevas raíces, como la moderación, el diálogo, la búsqueda del entendimiento y de acuerdos que favorezcan a la gran mayoría de los chilenos y que sean soporte para construir juntos nuestro país.
Y también lo decía Pablo Neruda: Ayer los de entonces, ya no somos los mismos. Vivimos en un mundo donde prima lo digital, las nuevas tecnologías y las transformaciones propias de esta era global. Con nuevas miradas y vivencias que nos desafían en nuestro camino dentro de la política, para seguir estando a la altura de servir al país y ser fuente de inspiración a nuestros jóvenes.
Hoy nos toca participar de un Chile diverso, plural, con múltiples escenarios y un sin fin de necesidades. Un Chile que requiere ser abordado, teniendo siempre como centro de nuestra acción política a la persona humana en su integralidad y totalidad.
Ello nos obliga a los partidos políticos de centro, a avanzar a un cambio con mayor rapidez. Pero no sólo interno y procedimental, sino que desde su dirigencia y con una renovada propuesta de transformaciones, acorde a los desafíos de este nuevo Chile. Un desafío necesario para permitir que la ciudadanía vuelva a creer en ellos.
Los nuevos movimientos políticos, deben ofrecer a los chilenos una nueva mirada. Con espacios de participación renovados, que reflejen a un país integrado en el concierto nacional e internacional, hoy mucho más exigente y desafiante.
Así mismo, es fundamental y básico entender que el actuar político debe implicar siempre el respeto al otro, el foco por un trabajo bien hecho y la transparencia. Lo anterior reafirma la responsabilidad política con la ciudadanía, entrega solidez a nuestra democracia y estabilidad al sistema político.
Por último, es imperioso revitalizar una agenda moderna y transformadora, que en ciertas materias evoquen los desafíos del año 2020. Como objetivos relevantes:
- Seguridad Integral y Humana, con énfasis en Salud, Pensiones, Educación y desarrollo económico.
- Modernización del Estado y transparencia de los partidos políticos.
- Medio Ambiente y desarrollo sostenible, con mirada en ciudades amables y regiones, que impulse el desarrollo territorial en armonía con el crecimiento y desarrollo de nuestro país.
- Relaciones Internacionales de Chile en el mundo.