Cuatro Prioridades para la Modernización del Estado1

Por Mauricio Olavarría G.

       Esfuerzos de modernización del Estado se vienen haciendo en Chile desde largo tiempo, siendo los más sustantivos los de fines de la década de 1920, los que se emprendieron en la década de 1990 y los de principios de la del 2000. Desde entonces los esfuerzos han sido esporádicos, poco significativos y, en el último cuatrienio, ausentes.

       En la actualidad, un área que requiere profundizar los esfuerzos modernizadores es la de profesionalización de la administración pública. Aunque la última reforma mejoró el Sistema de la Alta Dirección Pública, aún es necesario perfeccionar algunos mecanismos para evitar su uso político. Por un lado, es necesario contener el patronazgo y clientelismo en la contratación de personal. Por otra parte, se deben confrontar las presiones corporativas de funcionarios que buscan establecer situaciones de privilegios y satisfacción de intereses particulares, contrariando los criterios de equidad, responsabilidad y transparencia, afectando gravemente el bienestar ciudadano.

       Otra área de acción es la evaluación de programas públicos. Aunque la DIPRES ha establecido un sistema de evaluación, es necesario perfeccionarlo, allegar mayores y mejores competencias, actualizarlo y, fundamentalmente, separar las funciones de asignación presupuestaria de las de evaluación. Una Agencia de Evaluación de Programas Públicos ha estado en los programas de gobierno desde 2006 pero aún no se ha concretado. Dicha agencia autónoma, con un consejo directivo plural y competente en el tema, ayudará a reforzar la confianza ciudadana en la institucionalidad pública al darle credibilidad a los resultados de su trabajo; lo anterior representa un valor superior al criterio de la usabilidad, que es el que normalmente se invoca para establecer la función de evaluación de programas como dependencia del poder ejecutivo.

       Mejorar la calidad de la gestión de servicios públicos es otra modernización urgente. En este punto es necesario superar la estéril discusión acerca de si debe haber más o menos Estado. Lo que el ciudadano demanda es un Estado eficaz y eficiente en identificar las aflicciones que enfrenta la población y resolverlas con prontitud. Aunque la reducción de trámites, burocracia y duplicidades, así como también el auxilio de tecnologías de la información y las técnicas modernas de gestión ayudan a este propósito, la cuestión central es entender que el Estado está al servicio de los ciudadanos, por lo que la acción y recursos del servicio público debe orientarse a la satisfacción usuaria y a la mejora del bienestar de ellos.

       La gobernanza pública aparece como otra urgente área de modernización. Los hechos conocidos en el último tiempo dan cuenta de que la institucionalidad pública se ha mostrado deficitaria para evitar casos de corrupción a pequeña y gran escala, que los ciudadanos hacen escaso uso de los mecanismos de transparencia que ha establecido el Estado y que las instancias de responsabilización, como cuentas públicas y responder por las acciones desempeñadas, son más bien formales, tenues y recurrentemente inexistentes. A ello se suma que las designaciones en las estructuras corporativas de gobernanza pública son hechas a través de cuoteo político, lo cual resulta contradictorio con la percepción ciudadana que, según algunas encuestas de opinión, muestra una repulsa hacia el actuar de los partidos. Es menester entonces perfeccionar y profundizar los mecanismos de transparencia y responsabilidad en la función pública, dotándolos con criterios ciudadanos alejados de intereses partidistas.

       Las áreas de modernización y criterios señalados implican actuar transversalmente sobre el aparato del Estado. Es una tarea vasta pero urgente que debe ser retomada. Ello aportará legitimidad a la acción política.

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1. Publicado en La Tercera Online, Sección Voces el 9 de Abril del 2018.

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