CUBA: ¿El fin del temor?

El Centro de estudios Democracia y Progreso realizó conversatorio sobre actual situación en Cuba

  • Bajo el nombre de CUBA: ¿El fin del temor?, el Centro organizó una charla en la cual expuso el ex embajador de Chile en ese país, Germán Guerrero Pavéz. Moderó el encuentro virtual el abogado Juan Pablo Glasinovic V.

Con el propósito de analizar las recientes y masivas manifestaciones en Cuba,  el Centro DyP invitó al diplomático y ex Embajador del Servicio Exterior de Chile, Germán Guerrero  Pavéz, para que contextualizara las protestas que se han llevado a cabo en diversas ciudades de la isla y analizar si éstas significan o no el fin del largo periodo totalitario desde que Fidel Castro asumiera el poder el 1°  de enero de 1959  – inicialmente como primer Ministro y luego como Presidente –  pasando por el gobierno de su hermano Raúl hasta la actualidad con la presidencia de Miguel Diaz Canel, el primer dirigente del partido comunista cubano nacido después de la revolución, que ha alcanzado ese alto cargo.

La exposición, que consideró la experiencia personal del diplomático durante su estadía en dicho país, se inició con una síntesis histórica, expresando el embajador Guerrero que Cuba nunca ha vivido bajo un régimen de libertad, de democracia y de respeto a los DDHH. En ese sentido, dijo que “Cuba fue colonia y sujeto de dominación y control de otros países por su gran importancia geopolítica y estratégica en el Mar Caribe, al proyectarse hacia la Florida por el norte y hacia Yucatán, México,  por el sur” agregando que “Cuba no fue un actor de política exterior,  sino más bien un objetivo de política exterior de potencias extranjeras, que fueron turnándose en su control y dominación”.

Continuó indicando que la Mayor de las Antillas fue dominada primero por España, desde su descubrimiento por Cristóbal Colón, convirtiéndose posteriormente en una Capitanía General. El extenso periodo colonial fue interrumpido brevemente por la invasión inglesa de La Habana en 1762, a consecuencia de la alianza española-francesa contra Inglaterra, en la llamada guerra de los siete años. La ocupación inglesa duró 11 meses, tras lo cual volvió a ser colonia española hasta su independencia en 1902. Inglaterra se retiró de La Habana a cambio del traspaso de La Florida a su soberanía y del pago de un monto pecuniario, relató.

Sobre el interés de los EEUU en la isla, el expositor señaló que comenzó con el proceso independentista general en América, aunque la posición geopolítica y el desarrollo comercial y mercantil de la isla lo llevaron a alentar y apoyar muy fuertemente a los movimientos independentistas criollos, que se debatían entre la independencia total de Cuba o su anexión a los EEUU. España neutralizó con éxito todos los movimientos libertadores hasta 1895, cuando el periodista y político José Martí, llamado por los cubanos el “Apóstol de la Patria”, inició la llamada  Guerra Necesaria, en la cual las fuerzas cubanas fueron obteniendo triunfos y ganando territorio y  aunque Martí murió en combate, se estableció en 1898 un gobierno autónomo.

Esa fecha es muy importante porque es cuando EEUU entra en acción declarándole la guerra a España, esgrimiendo como casus belli el atentado explosivo y hundimientos del acorazado USS Maine de la marina estadounidense, que se encontraba fondeado en la bahía de La Habana, indicó. “La autoría nunca ha sido totalmente aclarada y existen informes técnicos que señalan que el buque se hundió producto de una explosión en su interiorHasta hoy muchos sostienen que fue el pretexto de EEUU para provocar el conflicto y ocupar la isla. La guerra duró 3 meses y medio y los combates en tierra fueron relativamente equiparados entre las fuerzas españolas y las estadounidenses y cubanas, pero donde se produjo el desastre total para España fue en el combate naval de Santiago de Cuba, donde la flota norteamericana destrozó a la flota española,  permaneciendo aún en el fondo de las aguas cercanas a Santiago de Cuba los restos de numerosos cruceros y destructores  de la corona española. Finalmente, y en virtud del tratado de Paris de 1898 Estados Unidos obligó a España a concederle la independencia a Cuba y a cederle Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam”.

Fue en ese momento, explicó el conferencista, que EEUU instauró un gobierno llamado No interventor, asegurando su influencia mediante la redacción de la constitución cubana de 1901 que tenía un carácter liberal, con un régimen representativo basado en la clásica división de poderes de Montesquieu, es decir, ejecutivo, legislativo y judicial independientes. Sin embargo, mientras se discutía en la isla el texto de la Constitución, el Congreso norteamericano aprobó la enmienda Platt, que permitía que los EEUU – en caso de conmoción interna o de una alteración democrática grave en la isla – podía intervenirla nuevamente, como de hecho sucedió en 1906. En realidad, los constituyentes cubanos se debatían entre la anexión a los Estados Unidos o la independencia con estas condiciones que se les imponía, explicó.

El conferencista, señaló que es así como en 1902, Cuba fue el penúltimo país en independizarse de España, casi 100 años después que las otras naciones del continente americano, siendo el territorio que vivió la más larga ocupación colonial española con 406 años. Sin embargo, la condición de país independiente entre 1902 y 1959, fue relativa ya que EEUU tutelaba los intereses propios en la isla. Así,  administró la economía, intervino en la política nacional apoyando a los presidentes más convenientes  a sus intereses, entre ellos al dictador Sargento Fulgencio Batista.

A continuación, el embajador Guerreo agregó que fue Batista quien dominó, apoyado por Estados Unidos, la escena política cubana a partir de 1933 y, tras varios golpes de estado, instauró una cruenta dictadura militar, aboliendo posteriormente la constitución de 1940 – que era extraordinariamente moderna mirándola incluso con los ojos de hoy – suspendiendo todo tipo de libertades políticas. La corrupción del gobierno de Batista, dijo,  era generalizada, lo que se puede ejemplificar con la presencia de la mafia estadounidense que controlaba los negocios de la droga, la prostitución y los casinos. Ante el descontento popular, Batista estrechó la censura sobre los medios de comunicación y recrudeció la represión de los comunistas, que en primera instancia lo habían apoyado, a través de torturas y ejecuciones  de miles de personas. A raíz de los efectos de la dictadura, Fidel Castro encabezó la revolución cubana entre 1953 y 1° de enero de 1959, que concluyó con la derrota de Batista

A continuación, el diplomático indicó que, aunque Fidel Castro prometió el retorno a la Constitución de 1940 y el pronto llamado a elecciones, no lo hizo y en 1976 promulgó una Constitución socialista que convertía a Cuba en un Estado de partido único, el Partido Comunista. Dicha Constitución establecía en su artículo 5 que: “El Partido Comunista de Cubamartiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”.

Más adelante en su artículo 62 señalaba que “Ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos puede ser ejercida contra lo establecido en la Constitución y las leyes, ni contra la existencia y fines del Estado socialista, ni contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo. La infracción de este principio es punible”.

En la última parte de la introducción histórica,  el diplomático señaló que en los primeros años de la revolución, y en el marco de la Guerra Fría, Cuba era una posición de gran interés para Estados Unidos y la Unión Soviética, recalcando que después de la fallida invasión de Bahía de Cochinos en 1961, Fidel Castro anunció públicamente que la revolución cubana era socialista e inició su alianza con la Unión Soviética, que adquirió así una posición estratégica clave en el continente americano.

En contraposición, añadió que “EEUU inició el bloqueo de la isla, medida que ha mantenido con variaciones hasta la actualidad. De esta manera la URSS, asesoró a Castro en la política, en la defensa y en la economía, hasta el colapso y desmembramiento de esa potencia en 1991”.

Régimen Político

Refiriéndose al régimen político cubano, el expositor indicó que “Cuba vive una dictadura totalitaria, institucionalizada por la Constitución de febrero de 2019, aprobada por el Parlamento en febrero de ese año. Es decir, dijo, hace solo dos años y medio y entre sus disposiciones más relevantes destaca el carácter “irrevocable” del socialismo como sistema social, pero abre su economía a lo que ellos llaman, “economía de mercado socialista” permitiendo la propiedad privada y la inversión extranjera, pero todo bajo el control estatal”, explicó.

Agregó que esta nueva Constitución también reconoce al PC cubano como partido  único y como “la fuerza política dirigente de la sociedad y del Estado”.  El Estado totalitario, continuó, se apoya en las fuerzas armadas y en un sistema policíaco represivo que neutraliza cualquier intento de oposición o cambio de sistema político. Para ello, una de sus herramientas más eficaces, son los Comités de Defensa de la Revolución, una organización supuestamente independiente del Estado y que, en principio, realizan  trabajos comunitarios, por ejemplo patrullas nocturnas de vigilancia aunque, en la realidad,  mantienen bajo su control a los habitantes de determinados barrios o cuadras, supervisando a los disidentes o adversarios del gobierno”, afirmó.

Más adelante, comentó que se han formado varios movimientos de oposición, entre ellos el Movimiento Cristiano de Liberación (MCL), la Asamblea para promover la Sociedad Civil, el Movimiento Arco Progresista, etc. En este punto, dijo, quisiera hacer una mención especial y rendir un modesto homenaje al líder del MCL, Oswaldo Payá, quien murió en extrañas circunstancias en un accidente automovilístico en julio de 2012. Oswaldo Paya fue uno de aquellos grandes personajes que la carrera diplomática me permitió conocer y ocupa un espacio muy especial en mi memoria y en mis afectos. Fue una persona de un humanismo, sencillez y valentía extraordinaria. Es un mártir de la democracia”, enfatizó.

Política Exterior

La exposición abarcó también temas relacionados a la política exterior cubana, indicando que en ese ámbito “todos tenemos que recordar que en América Latina hubo intentos de exportar la revolución, a través de acciones militares en Bolivia, Panamá, República Dominicana y Venezuela, sucediendo lo mismo en Chile, cuando en la década de los 70 el régimen castrista apoyó la vía chilena al socialismo. Todos recordamos, añadió, su apoyo  a  movimientos revolucionarios en Argentina, Colombia, Perú, Uruguay y Centroamérica, logrando el triunfo de la revolución sandinista en Nicaragua que se mantiene hasta el día de hoy”.

En este mismo plano, agregó que con el desmembramiento de la URSS, a inicios de la década de los 90, y el consecuente inicio del llamado período especial – que aún se mantiene – cesaron las intervenciones militares cubanas en el exterior. “Las intervenciones militares fueron reemplazadas por la llamada Diplomacia médica, que ha sido muy efectista particularmente en África, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y países del Caribe. No podemos dejar de recordar que Cuba también participó en las guerras en Angola,  ArgeliaSiriaCongo, Etiopía y Nicaragua.

Más adelante señaló que la política exterior cubana apoya – y hoy con mucha vigencia –  la creación de instancias como el Foro de Sao Paulo, conformado por partidos políticos, organizaciones sociales y países con gobiernos de izquierda para fortalecer la cooperación política, económica, científica y cultural en el continente, agregando que estos espacios alcanzan su máxima influencia con la llegada al poder en Venezuela de Hugo Chávez y a partir de ese momento Cuba y Venezuela pasaron a actuar coordinadamente en las RRII latinoamericanas.

Con el resto de los países latinoamericanos, añadió, las relaciones varían y pueden ser radicalmente diferentes según las tendencias políticas de los gobiernos. “Ante el cambio de contexto internacional, Cuba ha normalizado relativamente sus relaciones con Europa, mantiene  estrechas relaciones con China y ha iniciado desde 2014 un proceso de regularización de relaciones con EEUU, cuyo principal hito fue la apertura de embajadas el año 2015. Por otra parte, es bueno recordar – dijo – que en junio de 2009, la OEA levantó la resolución que excluyó la participación de Cuba en la OEA, aunque el gobierno cubano no ha manifestado interés en reinsertarse en ese organismo calificándolo como “cadáver político”.

Como elementos singulares de la política exterior cubana, señaló que ésta supone la confrontación, niega la neutralidad y actúa conforme a estos principios. Por otra parte, es una política intrínsecamente desconfiada. Tener otra actitud, dicen ellos, sería ingenuo. En ese contexto, el gobierno cubano rechaza la mediación y siempre prefiere la relación bilateral directa entre países. Iniciativas de esta naturaleza, como la mediación, son recibidas con profunda desconfianza por el régimen cubano, reiteró.

Sobre los motivos por los cuales el régimen castrista aún se mantiene en la isla después de 62 años, el expositor volvió a hacer referencia a la historia de la Cuba, que explicaría en gran medida este punto. “Esto es una mirada muy personal. Pero lo primero que quisiera reiterar es que Cuba nunca fue un país independiente. Y los supuestos gobiernos democráticos cubanos anteriores a la revolución,  tenían características autoritarias y represivas. En consecuencia, la revolución cubana, más que el triunfo de unos jóvenes barbudos y rebeldes, representó para muchos cubanos, por primera vez en la historia, la independencia de la Isla. Es efectivo que en ese momento las condiciones sociales eran propicias para el apoyo popular a los jóvenes revolucionarios, pero poco o nada sabía el pueblo cubano sobre marxismo u otras formas de gobierno. Lo que sí importaba eran las desigualdades, la represión y corrupción generalizada existente en ese momento en la isla. En mi modesta opinión, enfatizó, “para muchos cubanos Fidel Castro no fue un mero líder político, sino que fue el libertador de Cuba”.

Ahora bien ¿cómo se ha mantenido políticamente el modelo cubano?, se preguntó.

“Desde el punto de vista formal, la existencia de un partido único y las libertades individuales inexistentes son elementos muy importantes para la subsistencia del régimen cubano. Pero hay que considerar también, la forma cómo involucran a la ciudadanía en todo el sistema. Y en eso, los gobiernos marxistas cubanos han sido muy eficientes. La existencia de los Comités de Defensa de la Revolución – como lo señalaba precedentemente – han creado un régimen policiaco prácticamente perfecto. Los ciudadanos controlan a los ciudadanos y la delación es un hecho frecuente. Los derechos humanos son violados sistemáticamente, no existiendo libertad de expresión, libertad de prensa y la libertad de culto es muy restringida. A lo anterior, hay que sumar el adoctrinamiento a los niños  desde los primeros años de la infancia,  cuando pasan a ser pioneros por el comunismo, lo cual se replica posteriormente en las universidades, centros de trabajo y en todos los ámbitos de la sociedad”, detalló.

En lo que dice relación con el bloqueo norteamericano, en su opinión, le ha permitido al régimen comunista encontrar un factor de unidad frente a un poderoso enemigo externo. “El costo del bloqueo no lo ha pagado el régimen, lo ha pagado la ciudadanía que sufre carencias extremas, tanto alimenticias como de medicamentos y a pesar de que existen ciertas licencias para importar éstos últimos, hay mucho desabastecimiento”.

Los últimos hechos

Sobre lo sucedido en julio pasado, el expositor hizo referencia a los cambios en los liderazgos que se han producido últimamente en la isla. “En un documento que escribí en el mes de abril pasado, señalaba que mi percepción – aunque no soy sociólogo – es que la salida de los Castro podría ser el comienzo de un distanciamiento emocional y romántico de la población más joven respecto de su libertador Fidel Castro y de Raúl, su hermano, una persona hosca, poco carismática y no querida por el pueblo cubano y que simplemente continuó con el nepotismo castrista. Por otra parte, los comandantes de la revolución que también eran referentes, llamados popularmente los “dinosaurios”, han ido desapareciendo por el mero trascurso de la vida”.

Seguidamente, dijo que a ello habría que agregarle el fenómeno más importante, que ha sido Internet.  “Hace poco tiempo – señaló –  los medios destacaban la apertura del gobierno cubano para que Internet fuera más accesible a la población. Y el Presidente Miguel Díaz Canel, se jactaba de alentar la informatización de la sociedad. Pero rápidamente se desilusionó, ante la inédita inquietud social que ahora es visible desde el exterior. Y en abril pasado, cuando se celebraba el 8vo Congreso del PC cubano, se viralizó en las redes sociales un video en la que se veía la detención del artista disidente Luis Manuel Otero Alcántara, siendo éste uno de los motivos de las protestas del 11 de julio pasado.

En su intervención en el congreso citado, Raúl Castro recurrió a la manida explicación al señalar que “detrás de esas protestas se esconde el enemigo de siempre: Washington. No olvidemos que el Gobierno de los EEUU creo el grupo de trabajo de Internet para Cuba, que aspira que las redes sociales se conviertan en canales de subversión”.

El Embajador Guerrero Indicó que, desde su punto de vista, las protestas cubanas del 11 de julio constituyen un momento de inflexión; un antes y un después en la historia de ese país. “Ese día las protestas o señales de resistencia, tuvieron un cambio drástico y dramático porque de la protesta simbólica de las marchas de las damas de blanco, se pasó a la protesta real y multitudinaria. El pueblo cubano decidió tomarse las calles en la mayoría de las ciudades del país. Y de hecho se dio un cambio significativo, respecto a la protesta localizada como lo fue el maleconazo en 1994 – que se dio a raíz de la crisis económica y también por el hundimiento de un viejo remolcador por parte de la armada cubana, provocando la muerte de 41 personas. Ese hecho provocó manifestaciones pero más restringidas, justamente en el malecón de La Habana.  Así como la llamada primavera negra, donde se detuvieron a 75 conocidos disidentes, hoy se reportan 757 detenidos y un número indeterminado de desaparecidos, la mayoría de ellos jóvenes comunes y corrientes”, expresó.

¿Qué y quienes provocaron estas manifestaciones?, se preguntó.

“Estas manifestaciones nacieron desde el mundo cultural, de actividades de artistas en las redes sociales y son una reacción a la crisis política, económica y social que por décadas ha tenido que soportar el pueblo cubano.  Las principales demandas de las protestas son “Libertad”, “No más miseria”, “Queremos vacunas”, “Abajo el comunismo y Libertad y Vida”. Todo muy simbólico. Esto último en respuesta al histórico lema del régimen “Patria o Muerte”. El efecto más significativo de las protestas es que unificó todas las demandas en una sola palabra: Libertad, instaurándose, a la vez, la convicción de que el régimen no es capaz de resolver las carencias básicas para el cuerpo como para el alma”.

Como siempre, continuó,  el gobierno cubano acusó a EEUU de estar detrás de las movilizaciones y ordenó la represión de las manifestaciones por fuerzas regulares y por grupos afines. “Hemos visto en estos últimos días, que supuestamente civiles afines al régimen, premunidos de fierros, palos y bates de béisbol han salido a defenderlo.  En este punto creo que no hay que confundirse. Cada empresa o grupo laboral tiene una brigada de acción rápida que, ante la menor protesta callejera, sale a reprimir a los manifestantes. Estas protestas han sido contenidas, acalladas a través del aparato de seguridad del estado.  También la información ha sido censurada y bloqueada con  apagones de energía eléctrica y de Internet. Sin embargo, la gente perdió el miedo y sabe que  juntos pueden empezar a construir una nueva realidad”.

Sin embargo, el panelista indicó que no visualiza un cambio radical del régimen cubano en el corto plazo. “Creo que es un poco ilusorio. Pero si percibo que, con el cambio generacional,  Internet y con la pérdida del miedo, se comienzan a ver pequeñas grietas en el muro de contención del régimen. Es el primer ladrillo que le sacaron al Partico Comunista, lo que permite ver una luz de esperanza y libertad para el querido pueblo cubano. La tarea en estos días es mantener la presión a través de las redes sociales,  a través de los blogs de periodistas cubanos, para saber qué sucede con los 757 cubanos detenidos y a qué procedimiento judicial se les está sometiendo, considerando un sistema judicial que contempla desde penas de arrestos domiciliarios hasta juicios sumarísimos, incluso con la pena de muerte”.

Frente a consultas sobre la fuerte influencia cubana en el continente y sobre cómo una isla con poca población ha causado a partir de la llamada revolución cubana, un impacto político sistemático y continuo en la región, el expositor manifestó que “efectivamente por su tamaño y por su número de habitantes, Cuba debería ocupar un lugar en el orden internacional muy menor al que ocupa. Sin embargo, en su concepción filosófica y doctrinaria está la universalidad, que es  parte fundamental de la concepción marxista del régimen, y el hecho que hayan combatido en Angola, o que hayan estado en Siria, revela que  obedece a una concepción filosófica marxista. No hay otra explicación. Y además hay un problema económico de por medio. Los gastos financiados por la URSS debían tener una contrapartida”.

Consultado de por qué hablaba de bloqueo y no de embargo, el embajador Guerrero señaló que la diferencia es que bloqueo es una mirada más militar y la que utiliza el gobierno cubano respecto de las sanciones económicas estadounidenses.  En términos comerciales embargo sería la palabra adecuada. El embargo, sin perjuicio de que ha afectado mucho a la población cubana, tiene muchas excepciones y licencias. Las más importantes de ellas promovidas por sectores agrícolas norteamericanos que exportan a Cuba. Insisto en que el bloqueo o embargo ha servido de pretexto del gobierno para justificar su propio fracaso en el manejo de la economía de la isla”.

Respecto de las medidas del gobierno de Joe Biden respecto de Cuba el expositor señaló que “habría esperado que a esta altura Biden hubiera revertido algunas de las medidas de Trump. Esto se debe a un problema de política interna de EEUU. La gran mayoría de la comunidad cubana económicamente poderosa está en La Florida y el voto de ellos es muy importante. Espero que lo haga próximamente. Y sería muy importante que lo hiciera en función de lo que ha sucedido en estos últimos días, como una suerte de respaldo. Pero se debe haber enfrentado con el rechazo de la mayoría cubana republicana de La Florida”.

En este contexto,  comentó que si bien se esperaba que las medidas programáticas de Biden priorizaran la democracia en la isla y que frente a esta revuelta le parecía que hay una falta de reacción de EEUU., expresando que  “no sé si será por no querer generar más anticuerpos o derechamente este escenario no estaba considerado. Creo que efectivamente este escenario fue sorpresivo, ya que se trató de una manifestación espontánea que sorprendió a mucha gente. La capacidad de organización de los disidentes siempre ha sido extraordinariamente difícil y la mayoría de los movimientos disidentes de Cuba están infiltrados por el régimen a través de su aparataje de seguridad. En este caso creo que fue la detención de Otero Alcántara y la manifestación del mundo cultural a través de las redes sociales lo que gatilló este movimiento espontáneo. Y en eso pienso que EEUU está un poco a la espera de los acontecimientos.

Sobre cómo cambiar a un régimen democrático sin haber tenido esa experiencia previa y lograr romper con los ciclos de gobiernos autoritarios, indicó que es una situación muy compleja.  “Hay un hecho que es clarísimo. Díaz Canel es el primer presidente nacido después de la revolución. O sea, estamos hablando de personas que tienen más de 62 años.  El cubano no tiene cultura política y el 90% de la población nunca ha vivido en libertad y siempre ha tenido que votar por un solo partido, el PC cubano. Por eso reitero que no veo cambios profundos o institucionales en el corto plazo, pero creo que sí significa una apertura, una apertura al interés por parte de la gente joven de sentirse más partícipe de lo que ocurre en su país. Pero obviamente que ahí debieran intervenir las organizaciones orientadas a la educación política de líderes y a solicitar mayores espacios de libertad para las ONGs en materia de información periodística y de comunicación. Pero es una tarea muy compleja. Los cubanos no conocen otro sistema. Son 62 años”.

Sobre el rol que podría jugar la comunidad internacional y la región para evitar la represión y apoyar a la población que quiere un cambio pacífico y en libertad, indicó que le llama la atención que más allá de algunas declaraciones sobre la represión, no haya ninguna iniciativa conjunta. “Es eso producto de la influencia que tiene Cuba bajo cuerdas. Cuando uno ve que ayer arrestaron a otro dirigente opositor en Nicaragua,  que se han levantado voces por todas partes y que nada cambia. O cuando vimos el año pasado y anterior, las revueltas en Venezuela, estábamos convencidos de que Maduro caía. Ahí uno ve el poder que ejerce la Habana en todos estos procesos. Pero, por otra parte,  noto un cierto desaliento ante las medidas que se han tomado en el ámbito internacional y que no han dado resultados. Realmente lo de Ortega a mí me tiene sorprendido. Prácticamente todos los candidatos a la Presidencia en Nicaragua están presos. Y en la OEA sale una declaración tibia y no sucede nada. Tal vez sería bueno una reunión virtual de grandes líderes democráticos del continente, para continuar con la presión y que las manifestaciones no decaigan. Líderes con poder y respaldo moral, que puedan reunirse o emitir una declaración. Porque si bien es cierto los cubanos han perdido cierto temor, la represión es muy fuerte”, insistió.

Sobre las medidas de Rusia con el envío de aviones con alimentos y medicinas y si pensaba que era algo simbólico para marcar presencia o es el anticipo de algo mayor tratando de reeditar una alianza histórica expresó queNo sé si Rusia está en condiciones de reditar una alianza de la magnitud que tenía la URSS, pero creo que es un “téngase presente” para EEUU. Y lo paradójico es que los aviones traían alimentos y medicinas, es decir elementos básicos, quedando demostrado que el gobierno de Díaz Canel no está en condiciones de proporcionárselos a la ciudadanía. Por ello,  fue más que nada enviar una señal política a EEUU. como diciendo “tómenselo con calma”.

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