Adolfo Alvial[1]
Numerosos estudios y abundante evidencia empírica demuestran que la desconfianza actúa como un freno directo a la innovación y al crecimiento sostenible. Kenneth Arrow ya en 1972 advertía que “la confianza es un lubricante esencial del sistema social”. Las sociedades que logran acuerdos básicos y políticas de Estado en esta materia crean condiciones para que personas y organizaciones se atrevan a innovar, emprender y generar valor, con beneficios que se distribuyen ampliamente. La innovación, además, se acelera cuando es colaborativa: compartir información, capacidades y riesgos exige un entorno de confianza que hoy es escaso.
Una sociedad fragmentada y permanentemente confrontada es terreno fértil para la incertidumbre. Esa desconfianza se filtra hacia las aulas, los laboratorios, las industrias y el tejido social en su conjunto. Los llamados a movilizaciones y paralizaciones generales antes de que asuma un nuevo gobierno son un ejemplo de actos miopes e intolerantes que en la experiencia comparada han conducido al estancamiento económico. La OCDE ha sido clara: los países con mayor estabilidad institucional y cooperación público-privada exhiben mejores resultados en innovación, productividad y crecimiento (OCDE, 2021).
En esa línea, resulta especialmente valioso el consenso de un equipo trasversal que ha concluido recientemente su trabajo señalando que “un pacto amplio de desarrollo es posible y que “países como Australia, Canadá, Irlanda y Nueva Zelanda han alcanzado altos niveles de desarrollo trazando estrategias deliberadas de desarrollo, ancladas en la colaboración y diálogo público-privado y transformándolas en políticas de Estado, que han trascendido los gobiernos de turno”. Esa convergencia es una señal alentadora: sin acuerdos básicos no hay inversión, y sin inversión no hay innovación.
Chile enfrenta hoy una reactivación económica urgente que no puede basarse únicamente en la explotación de recursos naturales ni en un extractivismo de bajo valor agregado. La evidencia muestra que el crecimiento sostenido proviene de la diversificación productiva y la creación de nuevos negocios con proyección global. CORFO ha destacado reiteradamente que la innovación y el emprendimiento dinámico son factores clave para elevar la productividad y la competitividad del país (CORFO, 2023).
La confianza es clave para innovar, especialmente en innovación colaborativa, y la innovación es clave para la productividad y la competitividad. Seguridad, estabilidad y un gran acuerdo nacional son hoy un desafío ineludible para quienes definen las grandes políticas de un país que no puede renunciar a su futuro.
[1] Artículo Publicado por el Diario El LLanquihue