Megasequía

Clemente Pérez

Director Sustentable S.A

       La sequedad de nuestro entorno es evidente, aun cuando recién estamos en octubre. De acuerdo a estudios científicos, estaríamos presenciado uno de los ciclos más secos de nuestra historia. Mientras en otros países, como en Francia los chalecos amarillos o en Ecuador diversos grupos indigenistas, protestan en contra de las alzas de precio de los combustibles fósiles, en Chile existe una creciente conciencia sobre el fenómeno del cambio climático y sus devastadores consecuencias. La inquietud ciudadana es alta. Y eso que falta una buena campaña que promueva buenos hábitos ciudadanos para reducir el uso del agua.

       Parte de nuestras preocupaciones tienen que ver con que estamos entre los 30 países con mayor riesgo hídrico en el mundo, al año 2025 (WRI). Y es ante esta realidad, que el Presidente de la República ha conformado una “Mesa Nacional del Agua” y destinado recursos para combatir la sequía.

       En mi análisis, considero que nacionalizar los derechos de aguas no terminará con el problema. En general, el Estado no es un buen asignador de recursos, y el buen uso del agua requiere que haya interesados dispuestos a financiar las obras de captación y acumulación. Por lo demás, el Código de Aguas, le da amplias facultades a la autoridad para reservar el recurso, estableciendo caudales ecológicos y para denegar peticiones de particulares, cuando se pone en riesgo el abastecimiento de la población.

       Por otra parte, para combatir el acaparamiento de derechos, se estableció el año 2005 la patente por no uso. Como señal es potente y ha permitido liberar muchos derechos que se mantenían sin utilización en forma especulativa, como “el perro del hortelano”. Pero el cobro de estas patentes ha sido muy lento por parte de Tesorería. Hay agua valiosa que se pierde por culpa de esa lentitud burocrática.

       En mi opinión, y lo que es bien sabido, que para aumentar el agua disponible se requiere más obras y mejor gestión del recurso. Una de las medidas más efectivas es la construcción de embalses y plantas desaladoras. Nuevas iniciativas innovadoras también aparecen en el radar, como el proyecto de carretera hídrica que impulsa la Asociación Reguemos Chile, que busca traer agua desde las cuencas superavitarias del sur hacia los embalses de la zona central, proyecto en el que he tenido la suerte de trabajar.

       Pero también debe considerarse que aún hay mucha innovación posible de aplicar para afrontar esta realidad y que tal vez no estamos considerando. Hace poco Fundación Chile publicó un listado con más de 200 medidas posibles (www.escenarioshidricos.cl ), destinadas a mejorar la gestión del agua, apuntando a reducir el riesgo hídrico. Medidas que van desde la infiltración de pozos para recargar acuíferos, pavimentos permeables, parques inundables, mecanismos de protección de glaciares, sistemas de detección de fugas y mecanismos de retención de humedad en cultivos. El listado es apasionante.

       Hay diversos mecanismos para combatir la sequía. Seguramente serán necesarias “todas las formas de lucha” en este caso.

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